YA NO SE ME MUEREN LAS PLANTAS

ALBORADA PROYECTOS Y LA REFORMA INTEGRAL DE UN SUEÑO.

 

Me enamoré de mi casa desde el primer día que pisé la calle donde actualmente vivo. Venía de pasar unos días complicados a nivel personal: la muerte de mis padres y una ruptura de pareja. Cambiar de casa significaba un nuevo comienzo.

 

Aunque aquel día estaba ya oscuro, hacía viento y llovía, el que sería mi hogar me gustó mucho. No sabría explicarte porqué. No soy de esas personas esotéricas ni nada por el estilo. Sin embargo, cuando crucé la entrada del piso que me iban a enseñar, respiré una energía especial.

 

Me sucede lo mismo que me pasa con las personas. Es como si el “patio trasero” de mi cerebro tomase una decisión antes de hacerse consciente y me la comunicase con una sensación en la piel y en el corazón.

 

Yo creo que los lugares también tienen energía y vida propia.

 

Una sabe dentro de su corazón si ese sitio es…o no es…Y yo supe que ese sería mi hogar.

 

De este lugar me gustó todo. Desde el número de la planta, hasta la amplia calle llena de árboles y el par de vecinos encantadores que conocí por casualidad aquel día compartiendo ascensor.

 

Después de la primera visita, agendé una segunda, acompañada por mi hermano. Esta vez con luz. Es una casa tan luminosa que el sol te hería cuando mirabas por las ventanas. Una pasada.

 

A mi hermano le gustó tanto que quería comprársela él, no te digo más. Ahí me dije, “si este que tiene un ojo de oro para los inmuebles le gusta, no puedo dejar pasar la oportunidad”.

 

La negociación para comprarla no fue fácil. De hecho, estuvimos a punto de no cerrar la compra venta. Pero como yo estaba convencida de que esta era mi casa, con paciencia y la ayuda de la empresa inmobiliaria, lo conseguí.

 

Sabía muy bien que tendría que hacer una reforma integral. Una reforma de estas que te dan miedo de solo pensar en los meses que te esperan.

 

Porque había que tirarlo todo y crear una vivienda desde cero.

 

Era un piso al que no le habían hecho un cariño en al menos cincuenta años. Paredes deterioradas, cuatro habitaciones minúsculas, una cocina con el alicatado ennegrecido.

 

La nevera por dentro parecía Parque Jurásico.

 

Había muchos muebles oscuros y horrendos atornillados en las paredes, y un armario donde creo que conté unas veinte ollas oxidadas y sucias.

 

Tenía un par de camas empotradas en paredes. No había instalación de gas y el cuadro de electricidad daba miedo.

 

Sobre el baño prefiero no hacer comentarios.

 

Y claro, la gente te cuenta historias para no dormir sobre las reformas. Chapuzas y disgustos, tiempos que se alargan,  grifos mal puestos y paredes torcidas. De Jefes de obra mal encarados, de contratistas que pasan de tu cara, y movidas así que generan ansiedad ya de entrada.

 

Pero es lo que te digo. Esta era mi casa desde el minuto cero y todo lo que ha venido después de comprarla ha sido fantasía.

 

Lo primero que tuve que hacer fue encontrar una empresa de reformas. Pregunté a amigos y conocidos y contacté con cuatro empresas.

 

Después de varias visitas y de recibir tres presupuestos bastante parecidos, me decidí por Alborada Proyectos. Otra vez elegí por intuición: Pilar, una de las socias, me enganchó con su energía, buen humor y capacidad para ofrecer propuestas y soluciones desde el minuto uno.

 

La recuerdo alegre, tocando paredes y muros y hablándome de las diferentes posibilidades de distribución desde la primera visita, antes de pasarme el presupuesto.

 

Me hizo varias preguntas sobre mis gustos y estilo de vida. Estaba claro que quería hacerme una propuesta alineada con mis necesidades.

 

Pilar no gestionó mi obra, sino que me acompañó en el sueño de construir mi nuevo hogar.

 

El equipo de trabajadores fue fantástico. Hasta compartimos alguna comida de tupper en la barra de la cocina.

 

No te voy a engañar. Hubo algunos contratiempos, como en todas las obras, pero siempre se resolvieron sin malos rollos.

 

Me acompañaron a elegir mobiliarios de baño, alicatados y la cocina. Me dieron asesoría y soporte para obtener buenos precios en materiales.

 

Les enseñé mi material de deporte y me ayudaron a habilitar espacios y soluciones para instalarlo de una forma atractiva y funcional.

 

Como saben que nos encanta caminar descalzas por casa, me ayudaron a elegir un suelo cálido y bonito. Somos prácticas y preferimos dos baños pequeños, a tener uno grande. Pilar y su equipo hicieron casi magia para hacer ese deseo realidad.

 

El piso es luminoso, pero Alborada Proyectos vio la oportunidad de agrandar los ventanales y lo hicieron más hermoso aún.

 

Los sistemas de aislamiento son tan buenos que no necesito encender la calefacción. Bueno, miento, durante la tormenta Filomena sí, que hizo mucho frío.

 

Tampoco escucho el ruido de la calle. Una pasada el tema del aislamiento acústico. Estás en una calle super céntrica, y es como si vivieses casi aislada en la montaña. Me informaron sobre las diferentes posibilidades para poder ahorrar en electricidad y gas.

 

No hubo un día en el que Pilar no me cogiese el teléfono y no se preocupase por resolver cualquier pequeño problema, duda o remate de la casa. Ahora me sigue cogiendo el móvil, pero es para cuando quedamos a comer o a tomar una caña.

 

Mi hogar es un cúmulo de experiencias positivas y de buena vibra.

 

Tenemos hasta una gata amorosa que se pasa las horas mirando pájaros a través de los ventanales.

A mí que se siempre se me morían las plantas, resulta que ahora estoy en un sitio donde las flores crecen sin marchitarse.

 

 

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